Friday, 29 January 2010

Ingrat equis

Segundos después que aquel demonio infernal, hijo de quien fuese el ángel más bello y nieto del creador la penetrara de forma brutal, el ama de casa que mató a su bebé para cobrar el seguro parió una bestia demoníaca como su padre y desalmada como su madre. En el momento en que el vientre de la mujer reventaba, la bestia alcanzó escuchar a su madre gritar “ingrato” antes de despedazarse por completo.Ingrat, entendió el neonato demonio, ese era su nombre. En segundos creció hasta los cuatro metros, con una robustez atrofiada su cuerpo estaba adornado por cuernos y al final de sus cuatro brazos tenía largas y afiladas garras rojas. No tenía piernas solo una larga y potente cola con la que se arrastraba con agilidad. De apariencia sobrenatural pero con la mente de un humano vio los pedazos de quien fue su madre y un sentimiento de ira lo invadió. Juró vengarse de aquel que lo trajo a este círculo infernal. Fue así como tomó el camino contrario al de Satanikus para encontrarlo justamente a la mitad de la ruta y así cobrar venganza y aplacar su ira. Ingrat duplicaba en tamaño a Satanikus y al verlo lanzó un rugido que reventó los tímpanos de otros condenados que se encontraban en el más profundo de los círculos infernales. Satanikus mantuvo su paso directo a Ingrat que lo embistió con las garras. Quieto, como si lo hubiesen paralizado, Ingrat bajó la vista para darse cuenta como su padre lo había atravesado con su escamozo brazo derecho por el pecho. Luego dirigió su mirada arrepentida al único ojo de su progenitor y en ese momento Satanikus en un movimiento rápido y limpio lo partió en dos y siguió su camino pensando en voz alta honra a tu padre para que tus días se alarguen en la tierra que Dios te da.

1 comments:

la-filistea said...

¡Woww! exelente su majestad!